Escríbeme noches en blanco,
las caricias que te he robado,
trázame un poco de inspiración,
la duda ante la falta de errores, un sí y un no.
Escríbeme versos de los que me gustan,
de largos paseos bajo la luna,
escríbeme todo aquello que me digas
porque las palabras se van con el viento y se olvidan.
Escríbeme un beso y un cuento para dormir,
que sea una gran aventura que vivir.
Abrázame el terror infinito
de una palabra que nadie ha pronunciado
pero yo he oído.
Escríbeme porque te lo mereces
sobre todo aquello que nunca has soñado
y te lo agradeceré con creces
perdida en tus mundos imaginarios.
Escríbeme el oleaje imparable de una rebelión,
arrancándote de raíz, lo que te salga del corazón,
añade lo que quieras saber de mí
y mézclalo todo en una carta que no tenga fin.
Escríbeme un compromiso de ternura
al dorso de una hipoteca sin aval,
háblame desde donde nace la dulzura,
escríbeme un ahora, un presente, un ya.





Me gustó el poema, se nota el sentimiento, aunque no sé, cada uno lee desde donde puede y yo desespero porque ella me escriba. De ahí la gracia y la interpretación…
“Escríbeme el oleaje imparable de una rebelión,
arrancándote de raíz, lo que te salga del corazón”