Mar de angustia, océano de comprensión,
playa de preguntas, cielo de amor.
Para heridas viejas, sal en el escozor.
Hace tiempo que tiendo a no olvidar.
Se remueve la arena, se agita el mar.
Se acerca la tormenta, los barcos se hundirán.
Decidme qué fue de las olas
que la orilla no vienen a visitar
y qué será de todos los regatos
que aún a la orilla van a dar.
Llegarán las gaviotas chillonas
cuando el sol deje de calentar.
Lloraré un océano de lágrimas saladas
hasta haberme fundido con el mar,
hasta que mi cuerpo se convierta en arena.
No me importa no regresar.
Me confundiré entre el cielo y el agua,
Te regalaré recuerdos tristes
abandonados como muertas algas.
Te daré interminables huellas de pisadas
que dejó la imaginación al pasar
con toneladas de remolinos de aire.
No se permiten rocas en mi mar.
En silencio observan conchas estriadas
con desconocidos colores de otro lugar.
Tumbaré mis caprichos en la arena blanca
Tenderé mis quejas en el aire a secar.
En arena transformaré todas las promesas
que mi corazón se haya atrevido a retener.
Y en arena mojada todos lo errores
que mente o cuerpo hayan podido cometer.




