Tras unos obligados días de descanso por los exámenes de septiembre, volvemos para dar un poco de envidia y para hacer ver que el verano no es sólo sol y playa. El último fin de semana de Agosto Plumaseca y yo tuvimos la suerte de viajar con dos buenos amigos míos de la infancia (y que por suerte aún lo siguen siendo) hasta las Fragas del Eume, uno de los lugares de mayor belleza natural dentro de Galicia, que no es poco para una comunidad tan verde y tan hermosa como gris y lluviosa. Las Fragas del Eume son el bosque atlántico costero mejor conservado de Europa, que acompañan al río homónimo en su camino al mar, enmarcándolo en un color tan intenso y vivo que es necesario verlo con tus propios ojos para saber de lo que estoy hablando. La caminata fue ardua y dolorosa para nuestros pobres pies (hicimos unos 25 km aproximadamente, muchos de ellos en cuesta) pero la experiencia, la compañía y las fotografías que conseguimos no tienen desperdicio alguno.













Ya te iba a llamar vago…