Aunque sea políticamente incorrecto, diré para comenzar que no soy una gran fan de los animales, mucho menos cuando se trata de insectos o reptiles. Los únicos animales que no me suponen grandes problemas son los de peluche, pero como soy alérgica a los ácaros, ya no me queda ninguno. A pesar de ello, un artículo de El País Semanal, cuya versión original podéis consultar aquí, sobre bichos raros (no, Yokeem no salía) llamó mi atención. Sorprendida por las fotos y las descripciones, no me limité a leerlo en voz alta en mi casa, sino que me lancé entusiasmada a comentarlo con todos aquellos que se han cruzado en mi camino desde entonces, he buscado fotos de bichos extraños en horas de clase y he le he dado la lata a mi sufrida compañera de habitación, que me ha aguantado el rollo estoica y valientemente. Esta pequeña colección es el resultado. Y no, no son Pokémon, aunque muchos tienen formas de ataque sorprendentes.

Esta garra pertenece a una rana capaz de romper sus huesos y utilizarlos como garras para defenderse cuando se siente amenazada. Si es que tenemos a los aliens en la tierra. Hay dos especies capaces de hacer esto: Astylosternus perreti y Trichobatrachus robustus.

Anglerfish, para mi sorpresa conocido en español como rape, es ese pez tan mono y simpático que quería comerse crudos y sin patatas al papá de Nemo y a Doris en la película Buscando a Nemo. Aunque a mí me encanta el rape, he de admitir que el pececillo es feo con avaricia. El que podéis ver aquí es un rape hembra. El rape macho mide veinte veces menos que su compañera, y viaja siempre pegado al cuerpo de ella, alimentándose de él. Al que esté pensando el chiste, le gustará saber que al final de esta relación de simbiosis tan peculiar, el macho pierde primero los ojos, después los órganos internos y por último, la vida. Lo dicho, un pececillo mono y simpático.

¿Quién no querría uno de estos pulpitos de mascota? ¿No quedaría genial en cualquier acuario? Pues este pulpo, decorado con sus círculos azules, es uno de los bichos más mortíferos de la Tierra. Si se siente amenazado, hace brillar los anillos azules y luego muerde. Afortunadamente, el mordisco es indoloro. A continuación sólo quedarás paralizado y morirás.

El pez Barreleye no es una creación por ordenador, aunque lo parece. También hubiera encajado en Buscando a Nemo. Sus ojos se encuentran justo debajo de las bolas verdes que podéis apreciar por debajo del cráneo, que es transparente, lo que le permite ver normalmente. Aunque parece que siempre tiene la mriada dirigida hacia arriba, también es capaz de irar hacia el frente. Los dos bultitos que parecen ojos no son sino la nariz de este curioso pez.

Este otro es un animal-planta, ya que se alimenta de otros seres vivos pero al mismo tiempo es capaz de hacer la fotosíntesis. Es una babosa marina y come algas. Al ingerirlas, integra en sus células los cloroplastos de las algas, lo que le permite hacer la fotosíntesis. ¿Animal o planta, qué opináis?

Una vez di una fiesta a los dos días de que me dejara un chico. Algunas de las chicas presentes, oyéndome relatar aquella terrible historia, se pusieron a maquinar planes aún más terribles para vengarse de él. Una de ellas sugirió que hiciésemos una tarta con una porción de carne de perro y lo invitásemos. Otra me habló por primera vez del candirú, un pez pequeñito que era capaz de meterse por dentro de un pene, y luego vivir en el cuerpo humano hasta que éste se desangrase. Puaj. La historia me hizo reír mucho en aquel momento (se lo merecía!), pero a la chica se le olvidó mencionar dos hechos importantes: primero, que este pez sólo vive en el Amazonas; segundo, que es mucho más probable que se introduzca en un cuerpo humano femenino que en uno masculino, por razones bastante obvias. Además las leyendas de penectomías son falsas, así que si si algún día vais al Amazonas podréis bañaros bastante tranquilos.

Bolinopsis infundibulum no es un hechizo de Harry Potter, sino el nombre técnico de este animal tan raro que parece una medusa pero no lo es. Pertenece a un grupo de animales llamados ctenóforos que emiten una sustancia pegajosa para capturar esas cosas. A mí particularmente me dan ganas de llevármelo a casa y utilizarlo de lucecita de Navidad.

Este animal tan feo (me refiero al bicho largo y rojo) se conoce como salamandra china, es el anfibio más grande de nuestro planeta y está en peligro de extinción. Sus antepasados empezaron a evolucionar independientemente de otros anfibios hace más de 170 millones de años, durante el jurásico.

Este ratoncito habita en una isla de Haití e inició una evolución separada de los otros mamíferos hace 75 millones de años. Es capaz de inyectar veneno a través de sus incisivos. (¡Mamá, quiero un hámster…!)





Sin Yokeem la lista luce incompleta, de alguna manera. No hay modo de hablar con El País para que incluyan aunque sea una foto pequeña y un comentario al pie?
¿Que yokeem no sale? Eso no te lo crees ni tu. Es el bicho más raro que hemos conocido, incluso más que ese medio ratón elefante.
Eso es mentira, si no aparece Panchito ya de por sí, como narices va a aparecer Yokeem? no veis que es una contradicción?, voy a hacerme el bocata de chorizo.