Sábanas manchadas de sueños,
agua cargada de humedad,
cara que me pongo en el espejo,
ropa que me roba intimidad.
Repicar de los pasos matutinos,
brisa quitándome aire al pasar,
luz que despeja las esquinas,
sonido de caballos de ciudad.
Cristales que ayudan a los besos,
calles que se curvan al final,
prisa del amor de tantos ciegos,
amargo sabor de un cafetal.
Complicidad unida en el silencio,
carga de profundidad de la rutina,
nostalgia de resaca de endorfinas,
horas repletas de momento.
Sabor de los platos compartidos,
comida entrando por los ojos,
historia contada por entregas,
cosas que hacer que nunca hago.
Clases magistrales de bolsillo,
nuevo que aprendo de los niños,
parte olvidada que me enseñan,
cosas que perdí que aún me quedan.
Teclas que me unen a tu vida,
teléfono que llama a tu sonrisa,
cámara que nos da color y forma,
cara de idiota que me adorna.
Mente que divaga en las persianas,
ideas que no dan más de sí,
cada minuto de esta vida cotidiana,
me recuerda sin remedio a ti.




